El 76% de los argentinos se endeuda para cubrir gastos básicos como comida y salud.

21/09/2026-12:09 Economía-Un informe de Zentrix Consultora revela que la mayoría de los ingresos no llegan al día 20 del mes. La crisis golpea con fuerza a los jóvenes y a la clase baja, mientras crecen la incertidumbre y la preocupación por los salarios. 
Hace 53 minutos ECONOMÍA

La crisis económica y la pérdida del poder adquisitivo continúan impactando de lleno en la economía doméstica de los argentinos. Según los datos arrojados por el último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por Zentrix Consultora, la mayor parte del financiamiento de los hogares se destina de manera prioritaria a cubrir necesidades básicas, reflejando un panorama de alta vulnerabilidad social.

De acuerdo con el estudio, en los últimos seis meses el 60,2% de los argentinos debió tomar algún tipo de deuda o crédito para poder subsistir. Esta situación se agrava de forma exponencial al segmentar los datos: el porcentaje asciende al 70,2% en los sectores de clase baja y trepa al 67,1% entre los jóvenes de 18 a 39 años.

Al analizar los motivos de ese endeudamiento, el informe detalla que el 55,6% se endeudó para comprar alimentos y cubrir gastos de salud, mientras que el 20,4% lo hizo para pagar tarifas y servicios. En la clase baja, ambos rubros esenciales acaparan más del 85% de las necesidades financieras, un contexto que obligó al 86,6% de ese sector a rebuscárselas con dos o más empleos durante julio para poder llegar a fin de mes.

La imposibilidad de cubrir los gastos corrientes se refleja en el drástico acortamiento del presupuesto familiar. A nivel nacional, el 65% de la población se queda sin ingresos antes del día 20 del mes, un 44,4% ni siquiera logra pasar del día 15 y un 12,2% se queda sin recursos antes del día 5. La brecha social en este punto es total: mientras que en la clase baja el 87,6% agota su dinero antes del día 20, en la clase alta la cifra cae al 7,3%. A su vez, entre los jóvenes de entre 18 y 39 años, el 83,3% sufre el mismo inconveniente de no llegar a dicha fecha.

Este escenario genera una fuerte desconexión con los indicadores oficiales. El 65,8% de los encuestados sostiene que los índices informados por el INDEC no reflejan la realidad de los precios que perciben en la calle, y el 81,2% siente de manera directa que su salario pierde contra la inflación. Incluso al analizar el plano político, el 61,2% de los votantes oficialistas comparte la percepción de que su sueldo se devalúa, aunque un sector lo interpreta como un "costo transitorio". En términos generales, la economía del país es evaluada como mala o muy mala por el 59,4% de los ciudadanos, trepando a casi el 75% en los sectores de menores recursos, aunque la percepción sobre la economía personal mostró un leve repunte al pasar del 27,2% de aprobación en julio al 29,8% en agosto.

Como consecuencia de este clima de inestabilidad, las prioridades en la agenda ciudadana cambiaron: por primera vez en meses, la preocupación por la corrupción descendió al cuarto lugar. Actualmente, el podio de las principales inquietudes lo lideran los ingresos y salarios (50,1%), seguidos de cerca por la incertidumbre económica (49,8%) y el desempleo (40,9%), relegando a la inflación al último lugar con un 12,7%. De cara a los próximos 12 meses, las palabras que predominan en el imaginario colectivo al pensar en el futuro son la incertidumbre y la angustia, aunque también persiste un resquicio de esperanza.

Fuente: El Liberal

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